martes, 9 de septiembre de 2008

DESAGRAVIO

En un par de días comienza la feria de Salamanca. Un serial que, dada las combinaciones ofrecidas en el presente año y con los precedentes de temporadas anteriores, ha motivado que muchos buenos y cabales aficionados charros hayan expresado su indignación y su malestar, planteándose algunos veteranos abonados su no asistencia a muchos de los festejos que a lo largo del mismo se celebren. Pero, no vamos a entrar en profundidad en este tema que, con su solvente criterio y mucho más conocimiento de causa, ya ha tratado Vicente Sánchez-López en su blog Desde el tendido 6. Lo que pretendemos desde aquí es pedir, casi exigir, a la afición salmantina que, independientemente de otra serie de consideraciones, para que la feria de este 2008 pueda comenzar y desarrollarse con un mínimo de dignidad, realice un gran acto de desagravio al maestro Julio Robles cuya tumba fue profanada la pasada semana por unos desalmados que equiparan en la misma dimensión y colocan en el mismo estadio a los animales y a los seres humanos. Me da igual que ese acto tenga lugar en el cementerio de Ahigal de los Aceiteros, donde reposan los restos del diestro y en el que actuaron estos asquerosos canallas, o que sea ante el monumento que uno de los más grandes toreros que ha dado Salamanca a lo largo de toda la historia, a pesar de su nacimiento avulense siempre se la considerado salmantino, tiene erigido con todo merecimiento en los aledaños de la plaza de toros de La Glorieta. Sería, incluso, bonito y conveniente que se llevase a efecto en los dos sitios y resultaría, de todo punto, imperdonable que no se hiciese nada al respecto.

2 comentarios:

Sánchez-López dijo...

Tienes toda la razón Beti, vamos a a ver si hacemos algo, pero en esta tierra somos tan... que seguro no haremos nada.

BETIALAI dijo...

Espero que en tu periplo por tierra murcianas hayas tenido el mismo éxito que, según las informaciones que me han llegado, tuviste en Calahorra.

Sería una pena, Vicente, que no se hiciese nada. Por lo menos, aunque sea a título personal, que no falten ningún día de la feria un puñado de flores frescas cerquita de Julio Robles.

Un abrazo.