viernes, 27 de junio de 2008

MIRA QUIÉN FUE A HABLAR

Entre una de las múltiples y variadas fijaciones obsesivas, propias de su precario estado mental, nos encontramos la que le ha movido a acusar en repetidas ocasiones a un honrado y cabal aficionado de , aprovechándose de conocer a algún determinado ganadero, afanarse en obtener beneficio revendiendo las localidades que éste le podía facilitar para ciertas corridas. Ha quedado claro que, lejos de dedicarse a esta actividad, este caballero lo que ha hecho ha sido tomarse la molestia de gestionar en la medida de sus posibilidades la consecución de alguna entrada a gente conocida, con dificultades para conseguirla, sin obtener a cambio ganancia alguna. No se han podido acreditar, tal y como pretendía este perturbado y quienes lo secundan, ninguna de las falaces insinuaciones realizadas por él en diversos lugares de la red; más bien, al contrario, esas difamaciones han sido rotundamente desmentidas por la persona a la que, con malas artes, quisieron liar y utilizaron como supuesto testigo de algo que, evidentemente, jamás había sucedido. Y no se han podido acreditar porque, siendo mentira, nadie puede corroborar en primera, en segunda, o en tercera persona, unas insinuaciones producto de la insidia y de buscar el hacer daño y tratar de desprestigiar gratuitamente a nadie.

Sin embargo, he aquí que en el blog de otro aficionado, solvente y digno de todo crédito, le recuerdan por medio de un post titulado Cualquiera se despista aquí que, con cierta propiedad, de él si se puede decir lo mismo que trató de insinuar con embustes de otros:

“En algún sitio le he leído que regaló su entrada para la corrida de Morante en las Ventas. Pues no señor la revendió, por dos bocadillos de jamón de Jabugo, una botella de rioja reserva, una botella de J&B y todo esto le fuera llevado y entregado en la habitación del hostal donde se alojaba. Todo por que como se había emborrachado el día anterior sus piernas, ni su cabeza, le permitían levantarse. Los abusos le tienen muy decrépito. Y éso, que revendió la localidad pues si contamos el valor de la mercancía y el taxi de llevarlo hasta su hostal la suma cuadruplicó con mucho el valor de dicha localidad.”

Cierto que quien adquirió aquella entrada podía haberse ahorrado un dinero, sustituyendo el Jabugo por Choped, cambiando el Rioja por un vino pedorrero y peleón y enviando en vez de J&B cualquier aguarrás de garrafa, porque este fulano ha dado fehacientes muestras de que el problema que padece está agravado por verse, además, asociado a una oligofrenia severa y porque este parásito, que parece haya agotado las escasísimas luces que la naturaleza le dio para conseguir, como todos los de su calaña, vivir o malvivir sin ningún rubor -para tenerlo hay que poseer un mínimo de vergüenza y dignidad- a costa de la sociedad, lo más probable es que no hubiera sido capaz de distinguir entre unos productos y otros. Lo mismo que no distingue entre realidad y ficción, distorsiona y no contextualiza las cosas en función de sus delirios, es proclive a negar evidencias, o se inventa grotescas historias e imagina formidables confabulaciones partiendo de una broma de otros. Mira quién fue a hablar; como casi siempre, el que más tiene por qué callar. Y es que ya se sabe: cree el ladrón que todos son de su condición.

2 comentarios:

dealvaro dijo...

Curiosos detalles los narrados Beti, curiosos detalles...

betialai dijo...

Y quien los da, lo hace a cara descubierta no por medio de comentarios inventados y firmados por nicks fantasmas que proceden del mismo perturbado que lanza falsas acusaciones. Esa es la gran diferencia, querido Álvaro.