
“El espectáculo del quinto fue lamentable. Parado el toro, José Tomás surcaba la arena. Hacía caminitos, estelas dirían los repipis, mientras el novillo, perdía la vista por la espalda del torero. Sabe dios qué miraba, pensaba a lo mejor: "esto no es para mí". Y así más de diez minutos: atravesado el toro al final acababa por pasar por donde parecía imposible. Ya digo: José Tomás, ensimismado en sí mismo o en plan coñazo, según se quiera, pasito a pasito le hubiera podido dar la vuelta al animal tantas veces como hubiese querido, y éste seguir mirando las musarañas. Fijo.”
Y lo hago porque viene a colación con lo que, nuestro ya viejo conocido, Guillermo Sureda nos expone en Tauromagias en lo que él llama “el paseito entre serie y serie”, tema en el que pensaba centrar, ¡q

“De modo que el paseito es posible, porque el público lo admite y aún lo ovaciona y lo jalea. Pero todo tiene su razón de ser: ¿cuáles son las razones por las que se dan esos censurables paseitos?. A mi falible juicio son tres: primera, porque casi todos los toreros se ahogan ante la cara del toro y, por tanto, necesitan alejarse de ella para tomar aire; segunda, porque se suele torear de un modo mecánico, con una enorme carencia de sentimiento y tercera, porque con ese paseito se pide la ovación que no se ha podido –ni sabido, claro está- arrancar toreando. De modo que bajo esos tres puntos de vista, el paseito viene a ser algo así como una impostura...”
Yo, añadiría una cuarta, aunque ésta se produce, quizá, como consecuencia de cualquiera de las dos primeras: cuando no se ha sido capaz de someter y mandar al bicho que se tiene delante, por mucho que este sea un perritoro incorne, cuando sistemáticamente se le da medio pase y se escupe su viaje para afuera, por mucho que aparantemente parece que se ligue, al final de la serie el torero ha de quedar a la fuerza descolocado, independientemente de cómo se lo saque de encima y de la forma que la remate. Fuera de cacho, con lo que u opta por iniciar de esa forma, evidentemente censurable, la siguiente tanda, o necesariamente tiene que rectificar terrenos y distancias de forma oste
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Publicado en El Chofre ayer 22 de abril de 2008
1 comentario:
Excelente comentario, Miguel. Además me agrada profundamente verte de nuevo en El Chofre, después de una pausa. Mientras más difusión se dé al pensamiento de los aficionados, más podremos intentar evitar que los ignorantes y los deshonestos se carguen lo poco que queda de la fiesta.
Enhorabuena.
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